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martes, 31 de agosto de 2010

MAYORMENTE DESCONOZCO Parte II. 40 días de Fiebres de Origen Desconocido




MAYORMENTE DESCONOZCO Parte II40 Días de Fiebres de Orígen Desconocido
Roberto Monge Rivero
29 de Mayo del 2010


Desde el viernes 19 de Febrero por la tarde me empezaron a afectar fiebres altas y continuas. Lo que inicialmente parecía un resfrío ó una gripe quedó descartado por los exámenes de laboratorio que indicaban una fuerte infección bacteriana de origen y foco desconocido pues una semana después, en el examen clínico, los médicos no pudieron encontrarlo.


El sábado 27 de Febrero me interné en una clínica para efectuar exámenes radiológicos, colonoscopía, ecografía de tórax y abdomen pero no encontraron el foco infeccioso.
Para evitar una septicemia empezaron a tratarme con fuertes antibióticos de amplio expectro por vía endovenosa y la fiebre empezó a ceder el miércoles 3 de Marzo, casi dos semanas después de su inicio pero sigo sin diagnóstico. Al tercer día sin fiebre me enviaron a casa con medicación oral y la mejoría continuó.


Cuando todo parecía controlado, empezaron nuevamente las fiebres el 19 de Marzo.
Cambié de médico y de clínica. Ordenó nuevos análisis y cultivos, y mientras esperábamos en casa los resultados, un fuerte dolor en la parte inferior de mi pulmón derecho dio el aviso del origen de las fiebres. La pleura se había inflamado señalando la zona donde concentrar la búsqueda. Mi apetito desapareció y mi cuerpo continuaba debilitándose. Me costaba mucho trabajo estar de pié y mantener los ojos abiertos.


El 24 de marzo los nuevos antibióticos y la cortisona aún no hacían el efecto deseado. Estoy en casa, en cama, con antibióticos a la vena. Un técnico especialista viene diariamente a administrar las dosis. Mis alimentos se han reducido a gelatina y compotas de fruta. Todo lo demás me da náuseas. Seguimos a las espera de los resultados de los exámenes.


Uno de los exámenes descartó cáncer hepático. Hasta que al fin, una de las tomografías detectó una anormalidad en el lóbulo superior derecho del hígado y se confirmó la presencia de un abceso causado por bacterias aún desconocidas y que aunque nunca causó dolor en el hígado, si lo causó al comprometer a la pleura del pulmón derecho.


El 30 de Marzo me hospitalizaron é intentaron drenar el abceso pero su excesiva densidad y su gran tamaño no lo permitió.
El día 1° de Abril –Jueves Santo- el cirujano intentó inicialmente extraer el abceso mediante laparoscopía lo que hubiera resultado menos traumático, pero al comprobar la condición purulenta y hemorrágica del hígado, decidió retirar el instrumento y realizar una cirugía abierta.


El abceso tenía mas de 14 cm. y la cavidad resultante de su extracción era tan grande que el hígado no cesaba de sangrar. El cirujano se vió obligado a rellenar la cavidad con gasas estériles, cerrar temporalmente el corte para favorecer la coagulación, aplicarme una transfusión de sangre.
El Domingo de Resurrección, tras comprobar la coagulación, efectuó la segunda cirugía. Abrió por el mismo lugar para retirar las gasas. De todo esto me enteré durante mi recuperación, pues yo no tenía la menor idea de las fechas.
Debido a la envergadura del abceso retirado y a la gran longitud del corte abdominal -25 cm. siguiendo la línea inferior de mis costillas del lado derecho- estuve durante 10 días en cuidados intermedios. Los dos primeros días sedado, entubado y con las manos amarradas; con antibióticos y alimentación endovenosa. La atención de las enfermeras y auxiliares fueron extraordinarias. Marinés venía todas las mañanas y se iba en la noche. Mi hijo Roberto llegaba todos los días después del trabajo. Mi hija Mariana quien vive en Chile, vino dos fines de semana y mi hijo Fernando quien vive en Ecuador vino cuatro días.


Recibía las visitas de una en una pero en ocasiones tenía tantas que la sala de espera estaba repleta. Cuando abrían la puerta yo podía ver desde mi cama a muchos familiares y amigos saludándome, alentándome y deseándome pronta recuperación. Fue muy reconfortante y halagador ver y sentir tantos buenos deseos así como saber cuántos parientes y amigos se presentaron dispuestos a donar sangre y cubrir de inmediato la cantidad requerida.
Durante estos diez días, el médico esperaba una evolución positiva del hígado, para poder iniciar el tratamiento del pulmón derecho que había sido afectado desde el momento en que el abceso causó la inflamación de la pleura. Para el médico era una incógnita verificar que teniendo uno de mis pulmones repleto de líquido y con la pleura inflamada, mi nivel de oxigenación se mantuviera en 95% y me preguntó si practicaba algún deporte. Parece que el fulbito, el frontón el bádminton y la navegación a vela fortalecieron mis pulmones a tal punto de tener la capacidad de oxigenar razonablemente el organismo con uno solo que automáticamente modificó mi frecuencia respiratoria haciéndose menos profunda pero más frecuente de modo que el pulmón sano evitó que el otro sufriera molestias manteniendo sorprendentemente la oxigenación. Con la ayuda de ejercicios respiratorios dirigidos por un especialista pude mantener el pulmón funcionando hasta que mi estado de salud permitiera hacerle un drenaje.
Al 4° día en cuidados intermedios intenté pararme y caminar con la ayuda de una enfermera. Ya tenía casi 15 días postrado y con alimentación exclusivamente a la vena. Al apoyar los pies en el suelo, sentí como la sangre se movía bruscamente produciéndome un cosquilleo intenso en la planta de los pies. Logré mantenerme de pié pero no pude dar ni un solo paso. Sentía que mis pies pesaban una tonelada y mis debilitados músculos fueron incapaces de moverlos. Seguí intentándolo día a día pero recién al 8° día pude caminar solo –bajo supervisión- dentro de la sala. Los escasos 10 metros de ida y 10 de vuelta me agotaron como si hubiera corrido una maratón.
Al 10° día me pasaron a una habitación pero continuó mi régimen restringido de visitas pues debieron ponerme tres drenes y mantener la alimentación y medicaciones por vía endovenosa. El tubo de mayor calibre se insertó en el pulmón derecho y en el primer drenaje eliminó 3 litros de líquido y continuó drenando pequeñas cantidades durante varios días más. Los otros dos drenes, destinados a eliminar pequeñas colecciones de líquidos residuales a la cirugía y que habían quedado atrapadas en zonas de difícil acceso entre el hígado, la pleura y el diafragma, fueron colocados con ayuda radiológica y tomográfica, para evitar dañar zonas sensibles en el pulmón.
Todos estos procedimientos de colocar y retirar drenes , además de producirme calenturas y fiebres, me limitaban la movilidad, retardando la rehabilitación muscular.
Cuando los drenes y medicamentos completaron su función, mi alimentación oral mejoró y la fiebre desapareció, me dieron de alta después de unos casi eternos 30 días de hospitalización.
Ahora he recuperado algo de peso, mi hemoglobina está en buen nivel y me he podido reintegrar gradualmente a mi trabajo. Estoy sano pero cuando me preguntan ¿Cómo llegaron las bacterias a tu hígado? , solo puedo responder MAYORMENTE DESCONOZCO.

MAYORMENTE DESCONOZCO Parte I

MAYORMENTE DESCONOZCO. Parte I
Roberto Monge Rivero
10 de Marzo del 2010

Estoy efectuando el exámen preventivo anual de la visión de los empleados de Luz del Sur en un amplio auditorio de su local de Chacarilla que comparto con los médicos de otra institución que efectúan exámenes clínicos y que ocupan la mitad posterior del auditorio. Es viernes 19 de Febrero y afuera, el calor es insoportable. El potente aire acondicionado cercano al ingreso y a la zona que ocupo, está al máximo para que pueda llegar a los médicos y pacientes de la zona posterior, pero a mí me da en la espalda y siento que me enfría demasiado. La atención es bastante fluída y no me permite cambiar de ubicación a los equipos. El lunes debo continuar en este mismo local pero antes de iniciar me reubicaré fuera del alcance del frío chiflón. En los momentos en que disminuye el flujo de la atención, aprovecho de salir al lobby y normalizar mi temperatura.
Los viernes los empleados de esta empresa no trabajan por la tarde y en vez de un menú de cafetería, almorzaré en casa y tendré tiempo de hacer una pequeña siesta antes de irme a la óptica. Desperté de la siesta con el cuerpo cortado. Es posible que el enfriamiento por el aire acondicionado me esté produciendo un resfrío pues estoy con fiebre. Apenas pasó de 38° tomé dos pastillas de Paracetamol y me bajó de inmediato pero a las 9 de la noche me volvió a subir y esta vez hasta 39.5° y acompañada de un dolor en la articulación de mi hombro izquierdo. Sigo pensando que la causa es el aire acondicionado que además me ha producido una bursitis. Una nueva dosis de paracetamol me calmó la fiebre y el dolor pero reaparecieron con fuerza a las 2 de la madrugada.
Si se trata de un virus, espero que el fin de semana los síntomas disminuyan pues los días lunes y martes tendré mucho trabajo.
Me pasé todo el fin de semana tomando los antipiréticos, transpirando, duchándome, cambiando ropa, sábanas y almohadas. La fiebre no cede y el dolor del hombro tampoco ni con ungüento antiinflamatorio. Sin contar el hombro, no aparece ningún síntoma respiratorio, digestivo ni urinario. Solo fiebre cada 5 horas.
Premunido de suficientes pastillas de antipirético y bastante líquido para compensar la deshidratación por la sudoración excesiva al bajar la fiebre, atendí en la óptica a mis clientes el sábado y el lunes. El martes completé mi trabajo en Luz del Sur pero el cuadro sigue idéntico. El estómago funciona perfectamente y en mi garganta no aparece ni siquiera una garraspera. Me acaban de comunicar que los exámenes preventivos del miércoles 24 y del jueves 25 han sido postergados. Esto me viene muy bien. Me impedirá el stress de trabajar afiebrado con tanta gente y no creo que un virus dure más de una semana. Solo me quedará un día de trabajo intenso el viernes.
La fiebre no quiere desaparecer. Es jueves 25 de Febrero y ya tengo siete días contínuos de fiebre y sin ningún otro síntoma. Marinés llamó al médico del seguro. Esa misma tarde me revisó y confirmó que los esperados síntomas urinarios, gastrointestinales ó respiratorios brillaban por su ausencia. No parece una gripe viral. ¿Diagnóstico? La respuesta fue muy parecida a la generalmente utilizada por algunos vigilantes desinformados ó algunos policías con órdenes precisas de no informar al periodismo sobre algún suceso ó persona investigada: “MAYORMENTE DESCONOZCO”, respuesta que les suena más importante que un simple NO SÉ. Sin embargo el médico agregó “pero además de la fiebre alta, usted está con hipertensión arterial, arritmia cardíaca y taquicardia. Si no quiere arriesgarse a sufrir un síncope le recomiendo que se interne en una clínica y que de inmediato empiecen a hacerle los exámenes y análisis necesarios para dar con la causa y ordenar el tratamiento para estabilizarlo.”

Ahora a buscar quien me sustituya en los exámenes visuales que mañana debo hacer a los empleados de PHILLIPS . Es un poco tarde para ubicar a alguien que esté disponible para mañana viernes desde las 8 am. hasta las 3 pm. No me queda más opción que hacer mi trabajo rápido, terminar lo antes posible é irme a la clínica. Después del fiebrón de la madrugada del viernes y un par de cambios de pijama por la transpiración, amanecí sin fiebre, me duché, me vestí y le pedí a Marinés que me dejara en las oficinas de Phillips que felizmente están cerca en la torre de oficinas del Hotel Marriott frente a Larcomar. Dejé listo mi maletín con mi ropa y efectos personales y yo la llamaría al terminar mi trabajo para irnos directo a la clínica.
A pocas cuadras del Marriott empecé a temblar y castañetear los dientes. La fiebre subía rápidamente. Paramos en una bodega a comprar una botella de agua y tomé dos paracetamoles más que hicieron un rápido efecto, cesaron los escalofríos y subí a trabajar. No aparece ningún otro síntoma inflamatorio ó doloroso. Atendí sin parar a más de 30 personas y durante el receso para almorzar…¡otra vez la fiebre! Ya son ocho días consecutivos y no cede. Cualquier virus conocido ya hubiera terminado su ciclo y alguna bacteria ya se habría dado a conocer con algún síntoma adicional a la fiebre.
Terminé temprano, Marinés me recogió y fuimos directamente a la clínica. El médico me examinó pero no encontró nada inflamado. Solo pudo observar una fotofobia. Cada día que pasa la luz me molesta más y trato de mantener los ojos cerrados. Ordenó exámenes de orina, de sangre y cultivos. Esa misma noche me dijo que los leucocitos cuyo nivel normal son 5000, estaban cerca de 25000, que la infección es seria y que al día siguiente me tomarían otra muestra. En la mañana del sábado los leucocitos seguían subiendo y bordeaban los 27000 y empezaron con el escaneo. Ganglios normales, tórax normal, pulmones sanos, corazón normal salvo una leve arritmia que ya tenía antes de la fiebre; abdomen normal, hígado, riñones, páncreas normales, salvo una hipertrofia benigna de próstata también pre-existente a la fiebre.
Subió a mi habitación otro médico, esta vez un gastroenterólogo. Nuevamente el examen clínico salió normal pero me hizo una colonoscopía al mediodía. Tengo algunos divertículos en el colon pero ninguno está inflamado. Siguen sin encontrar el origen de la fiebre pero el microorganismo causante me está provocando una septicemia. No queda más remedio que iniciar un tratamiento vía endovenosa con fuertes antibióticos de amplio espectro. Me colocaron suero y una vía por donde aplicar los medicamentos pero mis venas no soportan más de un día la pequeña cánula y ante la flebitis que me genera, las enfermeras se ven obligadas a cambiar de brazo y de lugar para colocar una nueva vía cada segundo día. Mis antebrazos están hinchados y llenos de moretones como si fuera un drogadicto y cada vez que me sacan los esparadrapos que sujetan la vía, me arrancan dolorosamente los vellos del brazo. No sé como las mujeres se depilan voluntariamente.
Aún con la fuerte dosis de antibióticos a la vena, la fiebre continúa y la fotofobia se hace más intensa. La televisión se concentraba en el terremoto en Chile donde vive mi hija Mariana y cuyo departamento en el piso 25 de un edificio antisísmico no sufrió daños. Yo solo podía escuchar sin soportar mirar la luz de la pantalla. Estoy tomando suero de rehidratación oral para compensar el agua perdida por la excesiva transpiración y estoy perdiendo cada vez más el apetito. Sé que es martes 2 de Marzo porque Marinés me lleva la cuenta. Son cuatro días más hospitalizado y con antibióticos; la fiebre, tras doce días consecutivos, no cede y la causa no aparece en los análisis. A pesar de mis contínuos baños y cambios de ropa, la transpiración por la fiebre y el calor del verano me han producido sarpullido en la espalda.
Hasta que por fin el miércoles 3 de marzo amanecí sin fiebre y sin haber recibido antipiréticos, pero sigo en observación y sin diagnóstico. He perdido cinco kilos de peso y no me he afeitado en dos semanas. El viernes por la tarde el médico me anunció: “Mañana te doy de alta restringida porque no tenemos ni idea del origen de tu enfermedad, pero como ya tienes tres días sin fiebre alta y te sientes mejor, ya abres los ojos y mejoró tu apetito, es más seguro que continúes tu recuperación en casa y con antibióticos vía oral, pero antes de ir a casa, pasa por el NAMRID en el Hospital Naval. Es un instituto de investigación de enfermedades tropicales que funciona por un convenio entre la Marina norteamericana y la peruana. Te esperan el sábado a mediodía para tomarte nuevas muestras de sangre y esperemos que encuentren la causa de la fiebre.”Hoy es miércoles 10 de Marzo y ya tengo una semana sin fiebre pero sigo esperando algún resultado.
Mis amigos y familiares se aventuran a creer unos en Dengue, otros en Malaria, otros en la Influenza Porcina y como el cuadro clínico no coincide con ninguno de ellos, cuando me preguntan ¿Qué tuviste? Solo puedo contestar como un desinformado huachimán: “MAYORMENTE DESCONOZCO”.

domingo, 12 de abril de 2009

EL TRIUNFO DE LA EÑE 04 de Agosto del 2001


EL TRIUNFO DE LA EÑE

En el idioma español
La eñe es muy importante
Y en todo computador
Debe ser una constante.

Tan importante es la eñe
Que sin ella yo no sueño
Y aunque te parezca extraño
No me estriño ni me baño

Aunque sin eñe no hay daño
Resultaría dañino
Que nos faltara el empeño
Y no existiera el cariño

Para mi linda limeña
No habría una piel de armiño
Tampoco habría cabañas
Para albergar a los niños

Sin eñe yo no te riño
Y aunque tampoco regaño
Me sentiría muy triste
Sin decirte que te extraño

Sin sonido de zampoñas
sin beber un vino añejo
en una peña criolla
¿que gracia tiene el festejo?

¿Acaso habría buñuelos
ó chuño para la niña
Como lo hacía el abuelo
Con sus trocitos de piña?

No existiría el otoño
Sin la eñe en nuestras letras
Y tampoco habría moño
Donde prender las peinetas

Parecía muy extraño
Que Bill Gates no la pusiera
Quedaba como un tacaño
¡cómo si tan caro fuera!
Bueno, ¡basta de regaños!
porque ya me vino el sueño
y aunque pongo mucho empeño
los ojos me hacen extraños
Termino pidiendo a todos
los que hablan el español
defiendan la EÑE ¡Coño!
que así el idioma es mejor.
por Roberto Monge Rivero
28 de Julio del 2001




VIVIENDO 27 de Junio del 2008

Nací frente al mar, jugué en sus orillas, me deslicé sobre sus olas.                                                      Navegué en las bahías y hasta sus islas me dejé llevar por el viento
Volé sobre los océanos, recorrí su costa y sus playas
Conocí pequeñas y grandes ciudades, caseríos, aldeas…y a su gente.

Atravesé montañas, piedras,  fango y  nieve, bajo lluvia y granizo
Vi el cielo estrellado de la cordillera y tirité de frío en su amanecer
Cabalgué en sus campos y quebradas, crucé sus puentes, miré los cóndores
Navegué en sus lagos, probé las comidas y bebidas de sus pueblos y su gente.

Volé sobre el manto verde de la selva, navegué en sus caudalosos ríos
Comí sus paiches, cecina, tacacho y bebí su aguardiente.
Conocí sus tortugas, caimanes, jaguares, arañas, aves y serpientes
Bailé sus danzas, viví en sus cabañas é hice amigos entre su gente.

Viví en el campo, entre arrozales y granjas, bajo sol fuerte y cielo estrellado
Nadé en sus ríos, trepé sus montes y descansé bajo sus algarrobos
Cacé, pesqué, fui tractorista y arriero; sembré y coseché,                                                               Viví dando y recibiendo y compartiendo penas y alegrías con su gente.

Estudié, trabajé, erré, corregí, aprendí, disfruté y enseñé lo aprendido
Viví amando y siendo amado, formé una familia, tuvimos hijos
Y mientras crecían, mi alma creció con ellos
Y sigue creciendo… y creciendo… junto a los hijos de mis hijos

Viajé a otros países y otros continentes…
Embelesándome con sus paisajes, su arquitectura y su arte
Con sus ríos, lagos, cataratas y nevados
Con sus rascacielos, pantanos, ciudades, desiertos y con su gente

Y sigo trabajando, viajando, conociendo, aprendiendo
Sigo amando y haciendo amigos 
Sigo recibiendo y ayudando…Sigo agradeciendo
SIGO VIVIENDO

La negra Josefa, la popular Doña Pepa. 30 de Octubre del 2003

La negra Josefa, una esclava con hemiplejia debido a una embolia cerebral vivía por el año 1800 en una de las haciendas del valle del río Cañete. Tener medio cuerpo paralizado le impedía trabajar y ni siquiera podía colaborar en la cocina.
-Pepa –así la apodaban-, ¡eres libre! Le dijo su amo, para no mantener a una esclava enferma é inútil para sus propósitos.

Era libre casi 50 años antes de que el Mariscal Ramón Castilla aboliera la esclavitud en el Perú, pero sin posibilidades de sobrevivir por sus propios medios. Pepa no se resignaba a vivir de la escasa caridad que le podrían brindar los demás esclavos. Había escuchado de los milagros de un Cristo moreno, el Cristo de Pachacamilla, un barrio humilde de Lima y logró que la llevaran hasta allí.

Mientras se acercaba a la multitud que llevaba al Señor de los Milagros, le pedía que la ayudara a poder juntar sus manos, aunque sea para que la mano enferma le sirva de apoyo a la mano sana y poder ayudar un poco en la limpieza y en la cocina. La imponente y enfervorizada multitud la impresionaron aumentando su fé y mientras a la procesión pasaba frente a ella, continuó orando:
-Permite señor que mis manos puedan trabajar juntas que yo encontraré la manera de agradecértelo.

Josefa sintió una opresión en el pecho y de pronto pudo juntar sus manos en señal de oración. La hemiplejia había desaparecido.
Esa noche se quedó dormida agradeciendo a Dios por el milagro y pensando como cumplir su promesa. En sus sueños iban apareciendo los ingredientes de un delicioso manjar que ella haría con sus propias manos para ofrecerlo a los fieles ante el Cristo de Pachacamilla como testimonio de su milagrosa curación y como su humilde colaboración para el engrandecimiento de la fé en Dios.

Ayer esclava y enferma, la negra Josefa, esa mañana de Octubre de 1800, sana y libre, preparaba y ofrecía a Dios el primer TURRÓN DE DOÑA PEPA, dando origen a la tradición que se mantiene hasta nuestros días y es testimonio de fe y fuente de trabajo de muchos peruanos.

Se los cuento a ustedes como me lo contaron hoy un grupo de discapacitados que este sábado primero de Noviembre ofrecerán a Dios su sufrimiento desplazándose sin complejos, con sus muletas ó sillas de ruedas por las avenidas céntricas de Miraflores demostrando su fé.

…Era una carita feliz 15-Set-2006


La tarde del sábado pasado, Arounne, nuestro perro Rottweiler dejó de comer. Tenía náuseas pero apenas podía expulsar algo de saliva mezclada con jugos gástricos. Podía tratarse de una indigestión severa ó un gran empacho así que por recomendación del veterinario le administramos Agarol -un lubricante intestinal en base a aceite mineral con algo de laxante- y lo hicimos caminar por el parque. Al día siguiente no había mejoría y aunque los síntomas indicaban una obstrucción intestinal, las radiografías con bario no reflejaban la causa ni el lugar exacto. Algunos perros al jugar ó hacer travesuras se tragan alguna piedra ó un trozo de ropa ó de manguera de jardín pero no aparecía ningún cuerpo sólido.

El lunes, mis hijos, desde sus oficinas llamaban continuamente para saber el estado de su mascota. Marinés quien nunca tuvo mucha atracción por los perros, estaba tristísima pues Arounne ha sido el único que le despertó ternura desde que era un cachorrito. El médico, temiendo un tumor, recomendó operar para buscar el motivo antes de que el pobre animal se debilite demasiado pues se negaba a tomar agua y alimentos.

Nuestra preocupación era grande pues esta cirugía llamada laparotomía siempre conlleva el riesgo de una peritonitis al llegar hasta el intestino para investigar la causa de la obstrucción. Para eso será necesario cortar el músculo abdominal y por tratarse de un perro grande y forzudo de 6 años de edad, nos hace pensar también en su convalecencia y las molestias que le causarán los puntos de sutura de semejante músculo, pero no quedaba otra opción.

Mi hijo Roberto –quien es el dueño del perro- y yo observábamos la preparación para la cirugía conversando con el médico y su asistenta quienes -mientras surtía efecto la anestesia- nos explicaban el procedimiento. A pesar de estar semi-inconciente y firmemente amarrado a la mesa de operaciones, al escuchar nuestra voz, Arounne luchaba contra la droga se rehusaba a dormir. Con la fuerza de sus patas dobló la cánula de la línea de suero con anestesia y hubo que buscar otra vena mas alejada de su articulación para continuar administrándolo. En ese momento llegaron mi hija Mariana con Guillermo -su novio- y al poco rato llegó también mi hijo Fernando. Tuvimos que alejarnos lo más posible de la sala de operaciones para que el perro no nos escuchara hasta quedar totalmente dormido.

La primera incisión exploratoria fue pequeña, lo suficiente para que la mano –también pequeña- de la veterinaria asistente ingresara al vientre y mediante palpación constatara que ni en el estómago ni en las primeras zonas del intestino delgado había obstrucción. El cirujano decidió abrir un poco más y al palpar el final del intestino delgado –el íleon- en la unión con el intestino grueso, detectó una pequeña tumoración pero del tamaño suficiente para causar tremendo trastorno.

Para no contaminar el peritoneo, el cirujano eventró esa pequeña porción de intestino y ya fuera le hizo una pequeña incisión. Al abrirlo vió y nos mostró algo que nos dejó a todos boquiabiertos… era un smile…si una carita feliz que aparecía en la incisión sobre un tumorcito color piel. Lo extrajo, lo lavó para retirar mucosidades y excremento y apareció la sonrisa limpia y nítida. Un smile impreso sobre una pequeña pelotita de jax color carne de solo una pulgada de diámetro.

El ambiente en la sala de operaciones se relajó. Todos pusimos la misma expresión de la carita feliz al saber que no era un tumor maligno. Pasó el susto pero seguimos sin saber como llegó la pelotita de jax hasta allí y porqué no aparece en las radiografías. Arounne está acostumbrado a jugar con pelotas de caucho del tamaño de su tremenda boca, justamente para prevenir un atoro, asfixia ó una obstrucción pero es posible que a alguna niña del vecindario se le haya caído la pelotita de jax rebotando en nuestra terraza ó el jardín y el perro, tratando de atraparla con la boca se la hubiera tragado.
Después vino lo más laborioso y extenuante para los cirujanos, la sutura. Primero coser el intestino, luego coser el durísimo músculo del abdomen y finalmente la piel. Ahora sabemos que un tremendo Rottweiler tiene un intestino tan delgado que una pequeña pelotita de jax, aunque tenga un smile encima, pudo habernos quitado la sonrisa por mucho tiempo. Hoy Arounne ha recuperado el apetito y la alegría pero aún necesita cuidado y mientras escribo esta crónica está recostado a mi lado, con un tremendo collar isabelino que cubre su cabeza y que impide que su boca llegue hasta la herida en cicatrización.

La casi extinguida Tiroiditis sub aguda

Les escribo recién recuperado de una afección viral tan poco común, que el médico que me trató que es catedrático de Endocrinología me quería mostrar ante sus alumnos-felizmente de vacaciones- pues en su curso siempre habla de esta rara afección pero hace muchos años que no tenía un solo caso. Me tuvo que tocar a mí, como hace quince años me dio una enfermedad prácticamente extinguida: Fiebre Escarlatina.

Los últimos días de Diciembre, cuando acababa de llegar mi papá a Lima, empecé a sentir extrañas palpitaciones, principalmente de noche, y fueron cada vez peores hasta convertirse en una arritmia. Mi corazón, latía rapidísimo y bruscamente se paraba, salteándose uno ó dos latidos y volvía a arrancar. Como me tocaba mi control cardiológico los primeros días de Enero, adelanté la consulta pensando que me tendrían que cambiar un medicamento ó por lo menos la dosis que utilizo para controlar mi hipertensión arterial. Le conté al médico que además de la arritmia tenía un dolor suave pero permanente en la tráquea y fiebres bajas que yo atribuí a un enfriamiento por dormir con el ventilador prendido, pero el cardiólogo descartó esa posibilidad y por los otros síntomas sospechó de un problema de Tiroides y me derivó al endocrinólogo. Después de los análisis de sangre y control de absorción de yodo me diagnosticó una extraña virosis que causa una inflamación de la Tiroides llamada Tiroiditis subaguda y cuyo único tratamiento es reducir los síntomas hasta que el virus desaparezca.

Les confieso que al comienzo estuve un poco incrédulo y no le dí mucha importancia al tratamiento porque mi ritmo de trabajo había mejorado, me levantaba más temprano para reparar cosas en mi casa, instalé, taladro en mano un juego de persianas en la terraza y con un simple Panadol la fiebrecita desaparecía, pero el ritmo cardíaco seguía acelerándose y el médico me llamó la atención cuando mi pulso sin ejercicio llegó a 130 latidos por minuto en vez de 70 que es lo normal y las piernas me empezaron a pesar y me invadió una sensación de cansancio y sueño permanente. Me explicó que mi tiroides había entrado en trompo con un virus adentro y que su función reguladora estaba totalmente alterada produciéndome síntomas de hipertiroidismo, que aceleraban todas las funciones del organismo y luego de hipotiroidismo. Recién empecé a cumplir con la medicación y con el descanso prescrito, pero este último tuvo que ser interrumpido el 19 de Enero en que los ladrones decidieron robarse hasta el último anteojo de mi óptica. La adrenalina me hizo sobreponerme y lograr coordinar la pronta reparación de la puerta de fierro, compra de nuevos candados, instalación de alarma y hacer los trámites policiales para la Compañía de Seguros, reponer mercadería de emergencia y continuar el negocio sin interrumpir para nada la atención al público.

Mis hijos dejaron su trabajo y se aparecieron en un santiamén para apoyarme. Roberto me notó muy acelerado é insistía en que me vaya a descansar que el se encargaba de todo, pero el representante legal, ó sea yo, tenía personalmente que hacer la denuncia policial y el cálculo estimado de las pérdidas, además de hacer mi cola en el Banco de la Nación y con mi documento de identidad comprar una especie valorada para solicitar en la delegación de policía una copia de la denuncia policial; atender personalmente a mi Agente de Seguros y al ajustador de seguros, sin dejar de medir la vista y adaptar lentes de contacto a mis clientes cuya afluencia aumentó en Enero al juntarse con los que en Diciembre por los gastos de Navidad, no se habían podido dedicar a sus ojos. Gracias a Dios, mis proveedores me apoyaron surtiéndome de inmediato y con las máximas facilidades.
Aprovechando que Marinés tomó dos semanas de vacaciones, yo decidí hacerle un poco de caso al doctor y me tomé cinco días de descanso en la playa de Santa María en casa de su hermana Maricarmen, sin teléfono celular, ni siquiera reloj. Solo relax, comida casera, un poco de natación y paseo en bote, incluyendo una suave regata de veleros cruceros casi sin viento, desde el balneario de “Pelícanos”, La Quipa, Pucusana, Santa María y Punta Hermosa. Ayer, el médico me confirmó que la Tiroides se ha normalizado y todo mi organismo ha recuperado su ritmo, es decir, ahora soy el mismo pachochudo de antes.

CARMEN MORAL. CONCIERTO MEMORABLE 27 de Junio del 2006

El sonido era espléndido y el Teatro Municipal de Piura estaba lleno. Los jóvenes músicos de la Orquesta Sinfónica Municipal de Piura, mientras deleitaban al público, disfrutaban de esa rara oportunidad de ser dirigidos por una Maestra Internacional de la talla de Carmen Moral Pomareda., quien llegó para la ocasión gracias a las gestiones del Director titular, Maestro Manuel Cuadros Barr y los auspicios de la Fundación Piura y la Caja Municipal de Ahorro y Crédito de Piura.

Carmen Moral, quién fue directora de la Orquesta Sinfónica Nacional, tiene una experiencia internacional increíble. Ha dirigido orquestas sinfónicas en países de gran tradición dentro de la música clásica como Austria, Rusia y Francia. Su excelente desempeño le ha valido para ser invitada a dirigir en muchos países de Europa y Asia, además de haber dirigido en Argentina, Chile, Ecuador, Colombia y Mexico.
Fue durante tres años la Directora de la Ópera estatal de Estambul y actualmente aporta sus conocimientos y experiencia como profesora de dirección de orquesta en Berklee College of Music de Boston, EE.UU.

En la primera parte del programa, la orquesta nos ofreció dos obras de estreno para Piura, Danzas Antiguas-Suite Nº 3 de Ottorino Respighi y la Sinfonía Nº 29 en La Mayor de Wolfgang A. Mozart que fueron muy aplaudidas. La Maestra en el intermedio, tras recibir un homenaje de la Municipalidad de Piura y ser nombrada Huésped Ilustre de la ciudad, felicitó a los integrantes de la orquesta por su buen desempeño.

En la segunda parte pudimos disfrutar de La Gruta de Fingal de Félix Mendelssohn y finalizó con una dirección magistral de El Amor Brujo de Manuel De Falla que puso a todo el público de pié.

Estoy seguro que esta experiencia será inolvidable para todos; para los músicos por una oportunidad tan especial y valiosísima, para el público piurano, receptor de esta actividad cultural de tanta calidad, para los organizadores y auspiciadores que cumplen con difundir cultura y para la propia Maestra Carmen Moral al apreciar el esfuerzo de los integrantes de la orquesta y el cálido recibimiento de Piura..

Y EL MAR SE LLENÓ DE MÚSICA... 21 de Noviembre,2004

El sábado 20 desde muy temprano, el movimiento era inusitado en el Yatch Club de La Punta. Una gran cantidad de embarcaciones de todo tamaño estaban siendo ubicadas frente al club cuyo comedor y terraza están completamente sobre el mar en el extremo de su muelle. Los veleros y yates mas pequeños ocupaban una primera fila, completamente pegados uno al otro y tras ellos, dejando un canal de circulación se anclaron los yates y veleros medianos, detrás los mas grandes y finalmente los yates de pesca y paseo con cabinas elevadas

A las 5 de la tarde, el espigón, la terraza y los embarcaderos estaban repletos de gente que se trasladaba a sus embarcaciones con familiares y amigos. Anocheció en medio de un ir y venir de las lanchas de embarque. Marinés y yo junto con varios amigos, estábamos invitados al Counterpoint, el velero de Tato Heinrich y su esposa Roxana. Su hija mayor y un grupo de amigos y amigas se embarcaron también y ocuparon gran parte de la cubierta. El bullicio de cientos de personas a bordo de sus naves, amarradas una junto a la otra y las alegres conversaciones entre brindis y piqueos fueron interrumpidos a las 7 de la noche cuando se escuchó por los altoparlantes el pedido de apagar los motores, las radios y los celulares. Se iba a dar inicio a un espectáculo inolvidable.

El cielo despejado y con una nítida media luna permitía ver un bosque de mástiles de los veleros dispuestos en forma de anfiteatro alrededor del comedor del club cuando se escucharon las primeras notas de la obertura “La urraca ladrona” de Rossini. La Orquesta Sinfónica de Lima bajo la dirección de Luis Beteta Solano iniciaba una novedosa presentación sobre al mar de La Punta en una función a beneficio de la obra fundada por la Madre Teresa de Calcuta, la casa hogar de las Hermanas de la Caridad en Lima.

La orquesta ocupaba por completo el comedor sobre el mar cuyas mamparas frontales de vidrio habían sido retiradas. Y el mar se llenó de música..., y mantuvo la calma suficiente para que pudiéramos disfrutar del concierto mecidos suavemente por las olas como llevando el compás. Confabulado con la brisa –que nos traía el sonido con extraordinaria nitidez- y con la luz de la luna –que delineaba las siluetas de las naves- el mar se veía grandioso.

La visibilidad era bastante buena, pero la acertada instalación de una pantalla gigante permitió a los espectadores en las naves mas lejanas observar los detalles de la ejecución musical y apreciar con mucha claridad la actuación del solista Juan Antonio de Dompablo dueño de una hermosa y potente voz que arrancó muchos aplausos.

Entre la música de Donizetti –Una furtiva lágrima- y Puccini –Nesum dorma- fue intercalada la obertura “María” de Leonard Bernstein (West Side Story) y también “Con te partiro” de Francesco Sartori.

Llegada esta parte del concierto los espectadores estábamos seguros de que el viento –que nos traía la música- no permitía que a la orquesta le llegaran nuestros aplausos así que estos fueron reforzados con los sonidos de las sirenas de los yates y con el lanzamiento de coloridas luces de bengala y en el intermedio no faltó algún espontáneo que emocionado hiciera demostración de su voz.

En la segunda parte, la “Suite N° 1” de la ópera “Carmen” de Bizet, y un vals de Strauss hijo, precedieron a una muy aplaudida selección de la música de las películas de “La Guerra de las Galaxias” (Star War) de John Williams y a música peruana –valses, polka y marinera- para cerrar con la “Obertura Solemne” 1812 de Tchaikowsky.

Desde el mar podíamos ver a muchos habitantes de La Punta disfrutando del evento, unos asomados a ventanas y balcones y otros llenando las terrazas de los clubes vecinos y al terminar el programa nos sentimos realmente privilegiados, pero llegó la hora de desembarcar para asistir a la cena danzant y eran muchas personas a la vez para las lanchas de servicio. Las damas empezaron a sacar cuentas del tiempo que tardarían en bajar pero Tato, intrépido capitán del Counterpoint, les ofreció llevarlas en el velero hasta el muelle.

¿Se puede hacer eso? Preguntó Marinés incrédula.
Tato si puede. Le respondí, mientras soltamos las amarras y me quedé en proa vigilando.
...y mientras todos los asistentes esperaban impacientes su turno de desembarcar, el Counterpoint recorrió los estrechos canales de separación entre las filas de yates amarrados en medio de los gritos y los saludos de los amigos de otras embarcaciones, hasta llegar suavemente a acoderar en el muelle.
Fuimos los primeros en llegar a la cena y acomodarnos en nuestra mesa con tiempo. La asistencia fue mucho mayor de la prevista... y los ingresos para las Hermanitas de la Caridad también, pero la terraza se llenó y el club tuvo que improvisar mesas a lo largo del espigón, mientras nuestro alegre y bullanguero grupo estuvimos perfectamente ubicados junto a la pista de baile y el buffet sacándole el jugo a ambas cosas hasta la madrugada.